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Toboganes, piscina de olas y tiempo para descansar
Llegamos a la apertura porque queríamos aprovechar el día completo. Empezamos directamente por Kamikaze y Turbolance, antes de que nos diera tiempo a pensarlo demasiado, y después bajamos el ritmo en Mamut y Rapids. A mediodía comimos unas pizzas y unas ensaladas dentro del parque y descansamos un rato en las tumbonas gratuitas. Por la tarde hicimos carreras en las Pistas Blandas, nos tiramos desde la tirolina y terminamos en la piscina de olas.
Compramos las entradas en Disfrutalia porque encontramos un descuento tan bueno que inicialmente desconfiamos un poco. Revisamos la información, vimos que el pago se realizaba de forma segura y decidimos reservar. La confirmación llegó rápidamente y entramos mostrando los códigos desde el teléfono sin ninguna dificultad. Al final el ahorro fue real, no tuvimos ningún problema y pasamos un día muy completo. Acabamos agotados y con la promesa de volver antes de que terminara el verano
Tener una base durante el día fue muy cómodo
Reservamos una zona preferente porque íbamos con mis padres y dos niños pequeños. Tener tumbonas, sombrilla, mesa y consigna en un mismo lugar nos facilitó mucho la organización. Podíamos dejar las cosas guardadas, descansar entre atracciones y encontrarnos siempre en el mismo punto. Mis padres aprovecharon para quedarse allí algunos ratos mientras nosotros acompañábamos a los niños a los toboganes. No es imprescindible, pero para un grupo familiar nos resultó muy práctica.
Toboganes, piscina de olas y una compra sin complicaciones
Llegamos a primera hora porque queríamos aprovechar el parque completo. Empezamos por King Khajuna y Ciclón Tropical, antes de que nos diera tiempo a arrepentirnos, y después nos reunimos con el resto de la familia en El Triángulo de las Bermudas. Los niños pasaron buena parte de la mañana entre Sésamo Beach y la Laguna de Woody, mientras nosotros nos turnábamos para probar las atracciones fuertes. A mediodía comimos algo rápido en The Surfer, descansamos un rato y terminamos la tarde repitiendo Rapid Race.
Compramos todas las entradas mediante Disfrutalia porque encontramos un descuento sorprendentemente bueno. Como parecía casi demasiado barato, revisamos bien la información antes de pagar, pero el proceso fue claro, nos transmitió seguridad y recibimos las entradas digitales prácticamente al momento. Accedimos directamente con el móvil y no tuvimos ninguna complicación. Acabamos cansados, arrugados de tantas horas en el agua y con ganas de volver.
Dejarse llevar sin mirar el reloj
Después de probar varios toboganes nos apetecía bajar un poco el ritmo y nos metimos en El Río Loco. Flotar tranquilamente mientras recorres el parque fue uno de los momentos que más disfruté. Mi marido casi se queda dormido sobre el flotador y los niños intentaban adelantarnos todo el rato. A veces no hace falta que una atracción sea extrema para acabar siendo uno de los mejores recuerdos del día.
Risas desde el principio hasta el final
El Torrente fue una de las pocas atracciones en las que coincidimos todos. Nos montamos juntos en la balsa y cada curva hacía que alguien terminara completamente empapado. Los niños no pararon de reír y quisieron repetir en cuanto bajamos. Nos pareció una buena opción para disfrutar en familia sin ser tan extrema como otros toboganes.

