La Ruta del Vino de Alicante atraviesa ocho comarcas que reflejan la diversidad paisajística, cultural y climática de la provincia. Desde las sierras del interior hasta los valles costeros bañados por el Mediterráneo, cada zona ofrece un carácter propio que se expresa en los vinos de la Denominación de Origen Alicante. En este recorrido enológico, tradición y modernidad conviven entre bancales de piedra seca, viñedos centenarios y bodegas que trabajan con pasión por el territorio.
En la comarca del Alacantí, cuna de la DOP, la historia del vino está ligada a la huerta de la ciudad de Alicante. Aunque hoy su producción es más limitada, zonas como Cabo de las Huertas, San Joan o Mutxamel mantienen pequeños viñedos y proyectos locales que conservan la esencia de una tradición milenaria.
La comarca del Vinalopó Alto, situada en el interior norte de la provincia de Alicante, es uno de los territorios más representativos del vino mediterráneo de altitud. Municipios como Villena, Sax o Campo de Mirra conforman un paisaje caracterizado por suelos calizos, clima continental con inviernos fríos y veranos secos, y una altitud media por encima de los 500 metros.
Estas condiciones permiten que variedades de ciclo largo como la Monastrell, uva autóctona por excelencia de la DOP Alicante, desarrollen aquí todo su potencial. Se trata de una variedad resistente, que madura lentamente y ofrece vinos con gran concentración, aromas de fruta madura, buen cuerpo y una marcada personalidad mediterránea.
En esta comarca se encuentran también algunos de los proyectos vinícolas más destacados e innovadores de la provincia, donde tradición y vanguardia se dan la mano para ofrecer vinos de calidad y experiencias enoturísticas inolvidables.







