DO Abadía Retuerta

Con 30 años de historia y más de ocho siglos de tradición vitivinícola documentada, Abadía Retuerta encuentra su esencia y razón de ser en el vino de pago, que es aquel que expresa con mayor precisión la personalidad y singularidad de su terruño. 

Los monjes fundadores de la abadía iniciaron el cultivo de las vides y la producción del vino. Eligieron este lugar, a orillas del río Duero, por su importancia en el cultivo de la vid. Hoy por hoy, la bodega, perfectamente integrada en el bello entorno, es una de las más prestigiosas de la zona y reconocida con su propia Denominación de Origen Protegida.

Un sello de calidad reconocido por la Unión Europea y que avala el vino de Abadía Retuerta como un producto con garantía de origen, calidad y tradición.

El río Duero es el que vertebra el paisaje y determina el carácter del terruño de Abadía Retuerta. Un arduo trabajo, el realizado por sus manos expertas, que comenzó con la identificación de las diferentes parcelas de viñedo en función de la variedad plantada, el tipo de suelo, la exposición, la altitud, entre otras tareas para asentar sus preciadas vides.

Abadía Retuerta

Abadía Retuerta
abadia retuerta

Un total de 54 parcelas diferenciadas se identificaron, las cuales se enclavan colindantes a la abadía a una altitud de 720 metros y, al otro lado del Duero, en las laderas a 850 metros de altitud.

La devoción, la perseverancia y la tradición están intrínsecas en el carácter de Abadía Retuerta. Su minucioso trabajo al elaborar todas las parcelas de manera individual, con el máximo respeto a la uva utilizando la gravedad en todos sus procesos.

La historia Santa María de Retuerta 

Durante el siglo XI de la era cristiana y coincidiendo con el declive del poder de los ejércitos musulmanes, culmina un ciclo histórico en las tierras cercanas al río Duero. Las tierras de Valladolid regadas por éste, vuelven a ser pobladas. Una repoblación efectuada por el Conde D. Sancho García trae consigo la fundación de tres monasterios en la comarca: Nuestra Señora de la Armedilla, Nuestra Señora Santa María de Valbuena y Nuestra Señora Santa María de Retuerta. Este último y en el que hoy nos encontramos fue fundado en 1146 con un importante donativo en terras et vineas. Este testimonio de la donación de tierras y viñas lo dan las escrituras en piedra de la iglesia del monasterio

La construcción de un monasterio exigía ya de por sí un estudio previo de su asentamiento, para comprobar que las tierras y posesiones que eran cedidas permitían su propia subsistencia. Ciertos escritos constatan, pasados los primeros años de fundación del convento, la importancia del cultivo de viñas. Uno de ellos, datado en 1504, manifiesta que en el pueblo de Quintanilla, cuyo término abarcaba en aquel entonces las tierras de Abadía Retuerta, tenía 400 vecinos que cogían 80.000 cántaros de vino blanco (1.280.000 lts) y que las viñas que plantaron posteriormente lo fueron de vino tinto.

Evolución del cultivo de vino 

Hasta el siglo XVII no se cuantifican nuevos hechos que describan la evolución de los cultivos y la calidad y cantidad de los vinos procedentes del monasterio. Pero en este siglo XVII documentos referentes a tierras colindantes con el monasterio dejan entrever el papel predominante que desempeñaron los vinos elaborados por los monjes y la fama que alcanzó entre los premostratenses. Según estos se servían 7.821 cántaros de vino al monasterio de Valladolid (125.000 lts) y así lo evidencian documentos de ese siglo que indican que los vinos de Retuerta, vendidos directamente por los monjes, dominaban el mercado de Valladolid, entonces la mayor ciudad castellana.

Los documentos encontrados sitúan a estas tierras como una explotación antiquísima y con gran arraigo y tradición en el cultivo de la vid, alrededor de la Abadía Santa María de Retuerta. Una abadía fundada en 1146 por Doña Mayor, cuarta hija del Conde D. Pedro Ansúrez, fundador de Valladolid.

Refectorio restaurante

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 La estructura agraria característica de España desde tiempos feudales sufrió en el siglo XIX uno de sus más grandes cambios tras la desamortización de Mendizábal que puso las propiedades de la iglesia en manos de la burguesía.

En esta época y después de la desamortización, se inició el declive de la explotación de la finca de Santa María de Retuerta, en lo que a producción de vino se refiere. Por un lado, la aparición de la filoxera a principios del siglo XIX; de otro lado, se iban cambiando las prioridades en las explotaciones agrícolas. Fue en 1953 cuando se primaba el arranque del viñedo, provocando que los campesinos se pasasen al cereal, un cultivo mucho más protegido en aquella época.

La construcción de un monasterio exigía ya de por sí un estudio previo de su asentamiento, para comprobar que las tierras y posesiones que eran cedidas permitían su propia subsistencia. Ciertos escritos constatan, pasados los primeros años de fundación del convento, la importancia del cultivo de viñas. Uno de ellos, datado en 1504, manifiesta que en el pueblo de Quintanilla, cuyo término abarcaba en aquel entonces las tierras de Abadía Retuerta, tenía 400 vecinos que cogían 80.000 cántaros de vino blanco (1.280.000 lts) y que las viñas que plantaron posteriormente lo fueron de vino tinto.

Evolución del cultivo de vino 

Hasta el siglo XVII no se cuantifican nuevos hechos que describan la evolución de los cultivos y la calidad y cantidad de los vinos procedentes del monasterio. Pero en este siglo XVII documentos referentes a tierras colindantes con el monasterio dejan entrever el papel predominante que desempeñaron los vinos elaborados por los monjes y la fama que alcanzó entre los premostratenses. Según estos se servían 7.821 cántaros de vino al monasterio de Valladolid (125.000 lts) y así lo evidencian documentos de ese siglo que indican que los vinos de Retuerta, vendidos directamente por los monjes, dominaban el mercado de Valladolid, entonces la mayor ciudad castellana.

 Los documentos encontrados sitúan a estas tierras como una explotación antiquísima y con gran arraigo y tradición en el cultivo de la vid, alrededor de la Abadía Santa María de Retuerta. Una abadía fundada en 1146 por Doña Mayor, cuarta hija del Conde D. Pedro Ansúrez, fundador de Valladolid.

 La estructura agraria característica de España desde tiempos feudales sufrió en el siglo XIX uno de sus más grandes cambios tras la desamortización de Mendizábal que puso las propiedades de la iglesia en manos de la burguesía.

En esta época y después de la desamortización, se inició el declive de la explotación de la finca de Santa María de Retuerta, en lo que a producción de vino se refiere. Por un lado, la aparición de la filoxera a principios del siglo XIX; de otro lado, se iban cambiando las prioridades en las explotaciones agrícolas. Fue en 1953 cuando se primaba el arranque del viñedo, provocando que los campesinos se pasasen al cereal, un cultivo mucho más protegido en aquella época.

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