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Lechazo
El lechazo asado ha pervivido durante siglos como el plato más relevante de la gastronomía de Castilla y León. Comer un exquisito lechazo asado, regado con los mejores vinos, en un mesón o restaurante, sigue siendo, desde hace siglos, la mejor manera de celebración con un grupo de amigos o familiares. Uno de mis planes favoritos.
Vamos a explicar primero que es el Lechazo, algo que he discutido siempre con amigos y conocidos y nunca nos poníamos de acuerdo. El lechazo se refiere a la cría de la oveja que aún se encuentra en periodo de lactancia. Es una delicia culinaria especialmente destacada en la región de Castilla y León, Cantabria y la cuenca del Duero, donde se rige por la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Lechazo de Castilla y León, que establece que no debe pesar más de doce kilos en el momento del sacrificio.
El barro, el fuego y el sabor que aporta el horno de leña son las claves de la tradición y maestría que aporta el plato más sabroso y renombrado de la cocina castellano leonesa.
Vamos a recorrer los que pensamos que son los 10 mejores sitios donde comer el mejor lechazo, en la provincia de Valladolid.
La Parrilla de San lorenzo

La Parrilla de San Lorenzo

Empezando en la capital hay dos templos, ambos en el centro, La Parrilla de San Lorenzo y El Figón de Recoletos.
Allí donde otros solo vieron una tienda de antigüedades, Agustín Lorenzo, decidió abrir en 1988 LA PARRILLA DE SAN LORENZO en un antiguo monasterio del Siglo XVI, adelantándose a una tendencia que dominaría el mercado hostelero en años posteriores. Combinando una cuidada cocina en un ambiente especial y distinto. Su afán fue poner al alcance de todos sus clientes la belleza de los muros del XVI, como hermoso marco que recibiera los platos de siempre y las creaciones más atrevidas del equipo. Y para ello no dudó en enfrentarse al reto que suponía transformar los bajos del Convento de San Joaquín y Santa Ana en los salones que ahora conocemos. En esta aventura empleó su salud, su dinero, su familia… y cada chispa de energía de la que fue capaz con tal de sacar adelante lo que todos decían sería imposible. Hoy en día es uno de los dos restaurantes que no se debe dejar de visitar si vienen a Valladolid.
40 años avalan a EL FIGON DE RECOLETOS, ubicado en el ensanche de la ciudad, en la que para mí es la calle más bonita de la ciudad, la Acera de Recoletos, por los edificios modernistas y el bulevar que hace muy agradable el paseo. Su especialidad es el Lechazo asado en horno de leña de encina, como ya nadie lo cocina. La técnica es sencilla, pero inmejorable y es por ello por lo que se mantiene sin apenas cambios desde tiempos inmemoriales. Para acompañar Los «mariscos» de Castilla, los vinos de la ribera, y por supuesto buen apetito y compañía.
A unos 15 km de Valladolid capital, en la margen sur del Duero, nos encontramos el MESÓN CASA PEDRO, ubicado en la localidad de Herrera del Duero. El restaurante es un ícono culinario que ha dejado una huella desde su fundación en 1988 por la familia Muñoz.
El Figón de Recoletos

Mesón Casa Pedro

Su especialidad es el lechazo asado al horno de leña, una receta ancestral que se ha transmitido de generación en generación en la familia Muñoz. El lechazo adquiere un sabor inigualable al ser cocinado lentamente en el calor del horno de leña, convirtiendo cada bocado en una experiencia gastronómica única. Además del lechazo, Mesón Casa Pedro es famoso por sus carnes a la brasa, donde cortes selectos son cocinados a la perfección sobre las brasas ardientes, resaltando su sabor natural y jugosidad.
Mesón Casa Pedro

Ya en la población de Traspinedo, al sur de la Milla de oro de la Ribera del Duero, la familia Puertas, con Carlos Puertas a la cabeza como maestro asador, lleva años siendo un referente en la gastronomía de su tierra liderando el MESON ASADOR CARLOS.
Son unos de los embajadores de la barra de lechazo al sarmiento, un exquisito producto, que ha dado nombre y fama a Traspinedo a nivel nacional. Se convierte en un auténtico arte en manos de Carlos y su equipo. Degustar este manjar, nos demuestra que el cordero lechal no sólo resulta delicioso cuando se prepara asado, sino también en formato pincho, acompañada por un buen vino de la tierra y disfrutando de las magníficas instalaciones del Mesón Asador Carlos.
El pincho de lechazo es una forma de cocinar el cordero o lechazo, concretamente de la variedad Churra, con un sistema de barras metálicas “pinchos” y con leña de sarmiento “manojo” que son los sobrantes de la poda de la vid. Un plato tradicional de pastores que se ha convertido en toda una joya culinaria.
Su sencilla elaboración no está exenta de secretos. La materia prima de calidad, el troceado homogéneo, la justa sazón, las brasas de sarmiento y por supuesto el toque del maestro asador, hacen de cada tajada un delicioso manjar

Para acabar con esta aproximación al Lechazo, acabamos en ll paraíso, que existe y tiene nombre, desde 1981, MANNIX, en la localidad de Campaspero. Prepara uno de los mejores lechazos de Castilla, y además puedes degustar distintos platos típicos que varían según los productos de temporada.
Si fuese el Camino de Santiago, sería el destino final, clientes de toda España peregrinan a comer el afamado lechazo churro.
Disponen de una casa rural para disfrutar de unos fantásticos días para explorar la zona y especialmente la Ribera.
En breve seguiremos recorriendo la provincia para buscar los cinco asadores restantes....