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Por fin un plan que no les pareció aburrido
Fuimos con nuestros hijos adolescentes y, por una vez, ninguno preguntó cuánto faltaba para irnos. Empezaron un poco tranquilos, pero enseguida quisieron probar circuitos con más altura y dificultad. El mayor disfrutó especialmente de Canopy, mientras que su hermana prefirió repetir Aventura. Nosotros hicimos algunos recorridos con ellos y en otros aprovechamos para descansar. Reservamos con Disfrutalia y agradecimos poder comprar todas las entradas juntas, pagar de forma segura y recibirlas rápidamente.
Aventura, pícnic y una tarde en Cercedilla
Llevamos unos bocadillos y, al terminar la actividad, comimos en una de las zonas de pícnic. Se agradece poder sentarse tranquilamente entre los árboles después de estar varias horas subiendo, saltando y agarrándose a las cuerdas. Después dimos un pequeño paseo por la zona antes de volver a Madrid. Al final no fue solamente hacer los circuitos, sino una escapada de día muy completa.
Mucho más tranquilo de lo que imaginábamos
Fuimos en pareja y pensábamos que el zoo sería un plan principalmente familiar, pero disfrutamos mucho del día. Paseamos sin prisas, hicimos bastantes fotografías y estuvimos un buen rato observando a los gorilas. También nos gustó mucho el koala, aunque tuvimos que fijarnos bien porque estaba descansando entre las ramas. Es un plan diferente para desconectar de Madrid sin salir de la ciudad.
Todo muy sencillo desde la reserva
Reservamos las entradas en Disfrutalia la noche anterior porque encontramos un precio mejor. La página nos transmitió confianza, realizamos el pago de forma segura y la confirmación llegó prácticamente al momento. Al día siguiente llevamos las entradas en el móvil y accedimos sin complicaciones. Dentro del zoo, nuestra parte favorita fue el acuario, especialmente la zona de los tiburones.
La zona favorita de nuestro hijo
Nuestro hijo tiene cuatro años y disfrutó muchísimo en la Pequeña Granja. Le encantó poder ver tan cerca a las cabras, los cerdos y las gallinas. Después de tantos animales grandes, agradeció encontrar una zona más tranquila y cercana. Terminamos volviendo una segunda vez antes de marcharnos.

